Los Muertos de Pánuco

La mañana de ayer al salir del Palacio Legislativo, en donde asistió acompañado de fuerzas militares y navales, el gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa fue informado –como nos muestra la extraordinaria gráfica del maestro de la lente periodística Alberto Morales el Cat- por el Secretario de Seguridad Pública del estado, general López Esquer de que habían sido arrojadas varias cabezas humanas y algunos cuerpos, cerca de un módulo de vigilancia en el poblado de Moralillo en el municipio de Pánuco.


Coincidentemente también, en la zona norte habían sido plagiados dos policías por un grupo armado, hace tres días y desde entonces se inició una búsqueda, aunque hasta el momento no se ha dado a conocer su identidad.
Tampoco se conoce la identidad de los otros cuatro civiles, aunque versiones extraoficiales hablan de que se trata de una vendetta entre los grupos ciriminales del cártel del Golfo y Los Zetas.  
                     
Las versiones periodísticas no coinciden en cuanto al número de cabezas y de cuerpos encontrados y tampoco las autoridades estatales de la Procuraduría de Justicia ni de Seguridad Pública determinaron el número encontrado.
Lo que si se apresuraron a decir, como en anterior ocasión, que los cuerpos son de Tamaulipas y que los vinieron a tirar en Veracruz.

Pero precisamente en Moralillo, el 2 de noviembre del año pasado fueron arrojados los cuerpos de seis personas, hombres de entre 25 y 30 años de edad, de los cuales la mitad resultaron ser originarios de Veracruz y el resto de otras entidades.

Ahora lo que arrojaron son las cabezas de seis personas, pero no han confirmado si alguno de ellos era elementos policial.

De ser así, podrían ser los primeros elementos estatales, cuyos deudos hubieran recibido una pensión vitalicia, como la que ayer con tanta pompa, acudió el gobernador de Veracruz a presenciar la aprobación de su iniciativa de ley para el Otorgamiento de Pensiones a Deudos de Integrantes de las Fuerzas Armadas, caídos en el cumplimiento de su deber.

Ayer se anunció que en fecha próxima, se habrá de enviar otra iniciativa para dar pensión a los elementos de seguridad pública estatal o municipal, caídos en cumplimiento del deber, pero por lo pronto, a los que aparecieron ayer en Pánuco, no les tocó el beneficio a sus familiares.

Se cree que el crimen de las seis víctimas no identificadas aún, es parte de una vendetta entre los grupos criminales del Cartel del Golfo y Los Zetas.

Los decapitados fueron arrojados frente al módulo de seguridad El Moralillo, donde de acuerdo a testigos dejaron también narcomensajes presuntamente firmados por el Cartel de Golfo, pero de eso, nada se informa oficialmente.

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